
Imagen del complejo volcánico Puyehue-Cordón Caulle tomada por el satélite EO-1, el 26 de enero de 2.012. Muestra la derivación de las plumas de ceniza, y cómo afectó la vegetación del área cercana a la caldera. (Gentileza EO-1)
Ocho meses de incesante actividad cubrieron de ceniza el área alrededor del complejo volcánico Puyehue-Cordón Caulle, en Chile, y también afectaron sensiblemente áreas de Neuquén y Río Negro, en Argentina.
En la fotografía captada por el satélite Earth Observatory 1 (EO-1), puede verse cómo aparece ceniza de color claro en las laderas rocosas de la caldera del Puyehue, que tiene 2.236 metros de altura.
Gracias a la tecnología satelital podemos observar cómo, en el interior de la caldera, la ceniza aparece un poco más oscura, “posiblemente debido a que puede estar depositada en nieve húmeda que se está derritiendo y se encharca por la época veraniega en la región”.
También puede advertirse, en la imagen tomada por el EO-1 el 26 de enero de 2.012, el flujo de los penachos de ceniza deslinzándose hacia el Sureste, debido a los vientos dominantes. Según informó el Servicio Nacional de Geología y Minería (SERNAGEOMIN), de Chile, las columnas de ceniza se elevaron entre dos y cuatro kilómetros de altitud y se han desplazado entre 90 y 320 kilómetros de distancia, arrastradas por las corrientes de viento.
Quienes han leído artículos anteriores en Notaspampeanas, con fotografías captadas por satélites o desde la Estación Espacial Internacional, han seguido el proceso de deterioro de la vegetación circundante al complejo volcánico. Y también las acciones solidarias, de resistencia, de concientización que desarrollan vecinos de las áreas afectadas por las cenizas. Como las campañas por Facebook, o la más reciente, la construcción de un cartel que sea visible en Google Earth, en base a envases plásticos y ceniza volcánica.
En la fotografía satelital que ilustra la nota, puede advertirse de qué manera han sido dañados los bosques de especies de hojas perennes en el lado Este del volcán, tras la caída de cenizas de manera continua, y aparecen como manchones marrones.
Algunos sectores del bosque, al Oeste del complejo, parecen haber sido alcanzados de manera intermitente por la ceniza del volcán, y aparecen relativamente más saludables. El gobierno de Chile ha declarado una emergencia agrícola para la región de Los Ríos debido a la destrucción causada por la lluvia de cenizas. El gobierno argentino hizo lo mismo con las tierras de cultivo y zonas turísticas en Chubut, Neuquén y Río Negro.
Además, la presencia de cenizas en el aire también afecta las comunicaciones aéreas, en zonas -como la Patagonia chilena y argentina- donde el turismo es una actividad vital.
En esta imagen captada por el EO-1, el calor de una de las zonas de ventilación activa aparece como rojo brillante. Y al Oeste de ese punto de ventilación, una nube azul-blanquecina indica la desgasificación de la corriente de lava que se acumula lentamente.
Un desastre ceniciento
En dicembre pasado, investigadores del INTA Bariloche cuantificaron el impacto de las cenizas caídas en Neuquén y Río Negro, desde que el complejo volcánico Puyehue-Cordón Caulle entró en erupción el 4 de junio de 2.011. El tema tuvo tal impacto, que restos de ceniza volcánica se esparcieron hasta en Australia y Nueva Zelanda, según captaron los satélites. Y los astronautas a bordo de la EEI, captaron imágenes impresionantes del fenómeno geológico asociado al desplazamiento de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana, dinámica que activa volcanes a lo largo de los Andes, columna montañosa que sigue elevándose por esa actividad, asociada también a los terremotos.
Pero, volcamos al estudio de los técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Bariloche, quienes en sendos informes -Monitoreo de la vegetación en áreas afectadas por cenizas volcánicas en Río Negro y Neuquén; y Monitoreo de la distribución de cenizas volcánicas en Río Negro y Neuquén: situación a los 6 meses de la erupción-, describieron cómo la ceniza volcánica caída afectó cultivos, vegetación, la producción agropecuaria.
Los investigadores Gaitán J.J.; Ayesa J.A.; Raffo F.; Umaña F.; Bran D.B.; Moraga H., del Laboratorio de Teledetección – SIG Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Estación Experimental San Carlos de Bariloche compartieron un panorama de cómo afectan, y el potencial impacto a futuro de la caída y presencia de cenizas volcánicas en las zonas aludidas.

Las áreas afectadas por ceniza volcánica, según el estudio de técnicos del INTA Bariloche. La zona roja es la más afectada, y la clara (té con leche), no afectada. (Gentileza técnicos INTA-Bariloche)
Los técnicos dividieron las provincias (Neuquén y Río Negro) en 10 zonas, según el volumen de cenizas acumuladas. Y hablan en general, de dos regiones: Oeste y Este. Aquella es la más cercana al foco del volcán, y la más afectada, por la cercanía, por el espesor de ceniza depositada -unos 40 centímetros-; pero además porque es la zona más húmeda de ambas provincias, con mayor presencia de mallines -fuente de forraje muy importante-.
Las zonas fueron establecidas de la siguiente manera:
Zona 1: zona no afectada
Zona 2: 0,0 a 0,2 cm de espesor de ceniza volcánica.
Zona 3: 0,2 a 0,5 cm.
Zona 4: 0,5 a 1,5 cm.
Zona 5: 1,5 a 3 cm.
Zona 6: 3 a 5 cm.
Zona 7: 5 a 7,5 cm.
Zona 8: 7,5 a 10 cm.
Zona 9: 10 a 15 cm.
Zona 10: 15 a 30 cm.
Zona 11: 30 a 45 centímetros de cenizas volcánicas acumuladas.
Hay que señalar, que inicialmente habían sido establecidad 10 zonas, pero en el relevamiento -que se extendió desde junio a diciembre de 2.011-, precisamente se halló que además de las cenizas acumuladas producto de la primera deposición, se hallaron hasta 15 cm. más del espesor de 30 cm. inicial, aportadas por nuevas caídas de materiales volcánicos.
Los efectos

Es notable la paradoja: donde hay vegetación, la ceniza queda acumulada a sotavento del arbusto o planta, como 'a resguardo' del viento. El coirón, en la imagen, es a veces forraje para el ganado, que ve y verá desgastada su dentición por la fricción con las cenizas. (Gentileza técnicos del INTA-Bariloche)
Más que una interpretación propia, vamos a la transcripción del trabajo de los técnicos: “En el caso de la vegetación, se considera que la caída de ceniza tendrá efectos directos e indirectos sobre la productividad de la misma. Entre los efectos directos se considera que las cenizas depositadas sobre las hojas actúan como un “sombreado”, reduciendo la cantidad de luz solar que las plantas pueden interceptar. Si bien las plantas tienen la capacidad de compensar, cuando el “sombreado” es más o menos masivo se reduce la fotosíntesis y, en consecuencia, el crecimiento de las plantas. Este efecto negativo podría depender del tipo de vegetación (Oyarzabal et al., 2011). Otros efectos directos pueden ser: efectos abrasivos sobre los tejidos de la planta o de acuerdo a la composición química de la ceniza reacciones químicas del tipo de las generadas por lluvias ácidas.

A un lado y al otro del alambrado, diferentes cantidades de ceniza acumulada. (Gentileza técnicos del INTA-Bariloche)
“Entre los efectos indirectos se destacan las interacciones que pueden existir entre la capa de ceniza y la dinámica del agua, especialmente en zonas de escasas precipitaciones el agua de lluvia puede quedar retenida en la capa de ceniza disminuyendo el agua que se incorpora al suelo como agua útil para las plantas; y el efecto “fertilizante” que pueda tener el aporte de las cenizas al suelo a mediano/largo plazo. Evaluar y comprender todas estas interacciones requiere de trabajos específicos, sin embargo quizás lo más importante es conocer el resultado final del comportamiento de la vegetación frente a este evento. Para esto se cuenta con un valioso estimador de la productividad primaria que son los llamados índices de vegetación (EVI) obtenidos de
información satelital”.

Fotografía gentileza Técnicos INTA-Bariloche)
“Los valores de EVI correspondientes a los bosques mostraron una señal clara post erupción a partir de la clase 6 (3 a 5 cm), con una posterior recuperación hasta la clase 8 (7,5 a 10 cm). Los sectores más cercanos al volcán y con mayor acumulación de cenizas (clases 9 y 10) mantenían a diciembre del 2011, valores entre un 30 y 35% inferiores a la media. Merece señalarse que para esos sectores, se ha reportado la presencia de árboles con marchitez parcial o completa de hojas”, en la zona de Villa La Angostura, por ejemplo.

Gentileza Técnicos INTA-Bariloche)
Las estepas – la mayor parte de las provincias de Neuquén y Río Negro-, “mostraron un impacto inicial proporcional a la cantidad de cenizas depositadas, y a diciembre de 2011 si bien se han recuperado parcialmente aún se hallan entre un 27% (clase 2) y un 37% (clase 6) por debajo de la media del período 2000-2010″, señalaron Gaitán et al.

Gentileza Técnicos del INTA-Bariloche)
“Es importante destacar que en el año 2011, amplios sectores de las provincias de Río Negro y Neuquén vienen siendo afectadas por un fenómeno de sequía que tiene un efecto negativo sobre el crecimiento de la vegetación. Este efecto interactúa con el producido por las cenizas, de manera que la metodología utilizada basada en el monitoreo de los cambios en el índice EVI refleja la combinación de ambos factores y no es posible por el momento aislar sus efectos sobre la vegetación y analizarlos por separado”, advirtieron.
Respecto de los mallines, “también se observó un efecto inicial proporcional a la cantidad de cenizas depositadas. Su recuperación posterior parece estar asociada a su ubicación geográfica en relación al gradiente de precipitaciones oeste-este y a los efectos de la sequía. De esta manera los mallines ubicados más al oeste, en la zona relativamente más húmeda, prácticamente han recuperado su actividad, mientras que los mallines ubicados más al este, zona más seca, aún se encuentran con valores de hasta 50% inferiores a la media”.

Gentileza Técnicos del INTA-Bariloche)
El análisis del índice de vegetación (EVI), “demostraría un impacto inicial negativo de la ceniza sobre los tres tipos de vegetación, el que sería proporcional al espesor de ceniza caída. Posterior a este efecto, según el tipo de vegetación, el espesor de ceniza y la interacción con el clima, algunos sectores se han recuperado y otros no (mapa de la Figura 8). Por último debe señalarse que este es un trabajo de tipo regional que sirve para conocer las tendencias generales y que los porcentajes de disminución del EVI no pueden ser tomados directamente como porcentajes de caída en la productividad primaria”.
Fue utilizada tecnología satelital -imágenes MODIS del satélite Terra de la NASA-, GPS, además de tarea de campo en ambas provincias. El resultado de las investigaciones es claro para quien no tiene profundos conocimientos técnicos, y permite acercarse a las dificultades ocasionadas por el fenómeno, el impacto que tiene y tendrá en las economías regionales, en lo social, y lo medioambiental.